INTRODUCCIÓN
Es probable que no sea familiar este término, aunque seguramente s somos uno más de los millones de consumidores que han sufrido alguna vez sus efectos.
En la sociedad en la que vivimos, en la cual el consumo constituye una parte fundamental, no es de extrañar que muchas empresas pongan en marcha ciertas “estrategias” de dudosa validez ética y moral con el único fin de obtener beneficios económicos.
Estamos hablando de la denominada obsolescencia programada, la cual hace referencia al progresivo acortamiento de la vida de un producto con el fin de convertirlo en un objeto de casi “usar y tirar”, con el consiguiente gasto por parte del afectado al tener que comprar otro.
La operación es simple. Basta con la inclusión de pequeñas piezas defectuosas en nuestros ordenadores, lavadoras o televisores, de manera que éstos no tardan demasiado en dar problemas. Así, además de ahorrar material, logran que nos veamos en la necesidad de reparar el daño, con la consiguiente sorpresa que nos llevamos al conocer el precio del arreglo.
DESARROLLO
La obsolescencia programada, consiste en determinar la vida de los objetos, haciendo que duren poco tiempo, para que los consumidores deban volver a comprarlos y, según sus defensores, mantener la economía, pues el dinero circulará, la gente tendrá empleo y ganará más dinero. Esto tiene una parte buena, pero muchas otras malas.
Si los productos como bombillas, ordenadores, teléfonos, etc., durasen para siempre, llegaría un momento en el que, si no dejarían de producirlos, lo harían en cantidades muy pequeñas, con lo cual, la mayoría de la gente que actualmente trabaja en ello y vive de ello, se quedaría sin trabajo. Ya no se necesitaría tanta gente en las fábricas. Sin embargo, si esa gente compró los objetos mientras tenía trabajo, no necesitaría comprarlo de nuevo, por lo que todos en general necesitaríamos menos dinero, únicamente para productos esenciales como la comida, pues, incluso la ropa, nos duraría mucho más tiempo.
Sin embargo, si la obsolescencia programada continúa llevándose a cabo, todo lo que nosotros tiremos antes de comprar objetos nuevos tendrá que ir a alguna parte, y esa parte siempre terminan siendo países poco desarrollados, con la consecuencia de la destrucción del medio ambiente de la zona. Si, ya que las empresas quieren que consumamos, tuviesen un servicio correcto y que funcione de verdad de reciclado, podríamos seguir comprando sin contaminar la mitad del planeta que no consume.
Por otra parte, lo que me parece realmente grave es que las grandes empresas no nos dejen decidir sobre nuestras compras. En cierto modo son ellas las que nos obligan a comprar, pues, si por ejemplo compramos un ordenador y al tiempo determinado por ellos deja de funcionar, nos veremos obligados a comprar otro.
Deberíamos ser nosotros lo que decidiésemos cuándo comprar un objeto, y no que nos lo imponen al fabricarlos con “fecha de caducidad”.
CONCLUSIÓN
Conclusión: acabamos comprando otro. Y eso es precisamente lo que se busca, que cada vez nos duren menos nuestros aparatos o utensilios para así tener que gastar más y más.
Ejemplos como este no hacen más que poner de manifiesto las enormes ansias de poder y de riqueza que podemos llegar a tener muchas veces los humanos. Y la pregunta quizá sea: ¿si estas cosas ocurren con los llamados “artículos de lujo”, que no ocurrirá con los alimentos o las medicinas? ¿Acaso entendemos algo de su composición?
las leyes de nuestros paises deberian tambien de alguna manera reducir la obsolencia programada.
ResponderEliminarSin embargo esto tambien significa un cambio de actitud como consumidores al comprar solamente lo necesario y no lo que el marketing nos imponga
bien interesante tu conclusión Johanna y buen trabajo...
ResponderEliminarPero queridos compañeros hay una frase que dice asi " si la gente no compra la economía no va a crecer" y es la verdad... de una u otra manera tiene que existir la obsolescencia programada si ella no habría fuentes de trabajos ... solo traten de imaginarse....si un producto duraran miles de años no habría que comprar...
ResponderEliminarEsto no solo trae consecuencias aplicadas a la sociedad, sino que también al medio ambiente porque los recursos no renovables no son para toda la vida, es decir, que duran un tiempo específico hasta que se acaban. A lo que me refiero es que cuando se fabrican constantemente productos para el uso de la sociedad, se utilizan este tipo de recursos no renovables, lo cuál genera un impacto medio ambiental no conveniente. Aunque no parezca, esto es parte también de la obsolescencia programada. No solo esto, sino que también los productos viejos que la gente ya no usa, van a parar a países subdesarrollados como Ghana, por ejemplo.
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