por Alba Monar Pacheco
INTRODUCCION
Para la industria, la obsolescencia programada estimula positivamente la demanda al alentar a los consumidores a comprar de forma artificialmente acelerada nuevos productos si desean seguir utilizándolos. La obsolescencia programada se utiliza en una alta diversidad de productos.
Existe el riesgo de una reacción adversa por parte de los consumidores al descubrir que el fabricante invirtió en diseñar que su producto se volviese obsoleto más rápidamente, haciendo que sus consumidores cambien a la competencia, basando su elección en la durabilidad y calidad del producto.
La obsolescencia programada es la planificación de la vida útil de un artículo tecnológico realizada por la empresa diseñadora del mismo. En otras palabras significa que la compañía que fabrica el producto lo diseña para que dure cierto tiempo específico.
¿Es compatible un sistema de producción infinito en un planeta con recursos limitados?
En la sociedad en la que vivimos, en la cual el consumo constituye una parte fundamental, no es de extrañar que muchas empresas pongan en marcha ciertas “estrategias” de dudosa validez ética y moral con el único fin de obtener beneficios económicos.
La falsedad en la comercialización
Generalmente la obsolescencia la planifica el fabricante, estudiando el tiempo óptimo para que el producto deje de de funcionar correctamente y necesite reparaciones o su substitución, sin que el consumidor pierda confianza en la marca. Otras veces crean un producto determinado, que más adelante se vende (exactamente el mismo) únicamente cambiando su diseño. Esto se hace evidente en la moda… Un año se llevan las rayas y al siguiente los cuadros, para que el usuario se vea "obligado" a cambiar sus vestidos, perfectamente correctos y en buen uso.
Y otra manera más es la de comercializar productos incompletos o de menores prestaciones, a bajo precio, para afianzarse en el mercado ofreciendo posteriormente el producto mejorado (tal y como se pudo comercializar desde un principio) y con la ventaja añadida de que el consumidor (a quien tratan como a un tonto útil) se lleve la falsa imagen de empresa joven y novedosísima. En cualquier caso de lo que se trata es que el fabricante gane más dinero, a costa de lo que sea.
Fabricados para no durar
Baterías que se 'mueren' a los 18 meses de ser estrenadas, impresoras que se bloquean al llegar a un número determinado de impresiones, bombillas que se funden a las mil horas... ¿Por qué, pese a los avances tecnológicos, los productos de consumo duran cada vez menos? ¿Quieres saber dónde terminan?
Una bombilla, en los orígenes de la obsolescencia programada
Las pruebas documentales
En 1911 se anunciaban bombillas con una duración certificada de 2500 horas pero en 1924 los principales fabricantes pactaron limitar su vida útil a 1000.
Una bombilla centenaria
En Livermore, California, encontramos la bombilla más antigua del mundo.
Encendida sin interrupción desde 1901, está en internet 24 horas al día. De momento se han agotado ya dos webcams y la bombilla va por la tercera.
Conclusión:
¿Por qué los productos electrónicos duran cada vez menos? ¿Cómo es posible que en 1911 una bombilla tuviera una duración certificada de 2500 horas y cien años después su vida útil se haya visto reducida a la mitad?
Acabamos comprando otro. Y eso es precisamente lo que se busca, que cada vez nos duren menos nuestros aparatos o utensilios para así tener que gastar más y más.
La operación es simple. Basta con la inclusión de pequeñas piezas defectuosas en nuestros ordenadores, lavadoras o televisores, de manera que éstos no tardan demasiado en dar problemas. Así, además de ahorrar material, logran que nos veamos en la necesidad de reparar el daño, con la consiguiente sorpresa que nos llevamos al conocer el precio del arreglo.
Ejemplos como este no hacen más que poner de manifiesto las enormes ansias de poder y de riqueza que podemos llegar a tener muchas veces los humanos. Y la pregunta quizá sea: ¿si estas cosas ocurren con los llamados “artículos de lujo”, que no ocurrirá con los alimentos o las medicinas? ¿Acaso tú entiendes algo de su composición? Yo desde luego, muy poco.

Excelente trabajo compañera
ResponderEliminarEste modelo de la economía actual, beneficia a las empresas ya que obliga a la sociedad a que compre sus productos de forma masiva, sin necesidad porque si la obsolescencia programada no existiera, simplemente compraríamos la tecnología una vez en la vida y nos duraría para siempre. Pero con este concepto, hay que comprar los productos tecnológicos de acuerdo a cómo lo desea la empresa.
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